Navegando entre páginas de papel


El Relojero
04/26/2010, 20:50
Filed under: Imaginacion al poder | Etiquetas: , ,

Mikel estaba lavando los platos con calma. La ETB sonaba de fondo peleando por alzar la voz por encima del chorro de agua que caía en el fregadero. Era un joven de veintidós años  de Durango, una población situada a unos treinta kilometros de Bilbao. Tenía un pequeño secreto que nadie conocía, sentía una gran pasión por los relojes y sus mecanismos. Llevaba años guardando y coleccionando libros sobre su funcionamiento y fabricación. Toda una gran afición y pasatiempo que esperaba algún día convertir en modo de sustento.

Una vez había ganado suficiente confianza, comenzó a probar con los relojes que tenía por casa. Cogió una silla y descolgó un viejo reloj de pared que tenía en el recibidor. Lo colocó encima de una mesa y desmontó hasta el último engranaje. Una vez terminado el proceso de desmantelamiento había piezas sueltas por toda la habitación. Clavijas, engranajes, varillas estaban catalogadas con dibujos y descripciones sobre su función en el conjunto con gran mimo y detalle. Volvió a montarlo con gran delicadeza y dedicación hasta que el reloj quedó perfecto, como si nunca hubiera sido diseccionado. Llegó el momento, dio cuerda al reloj y este volvió a la vida, su corazón volvía a latir con la regularidad habitual como si nunca hubiera expirado.

Pasó meses y meses llevando siempre que podía a un nuevo paciente a su particular sala de operaciones. El interior de sus convalecientes no tenía secretos para sus alargadas manos y sus ansias de conocimiento.

Pasado el tiempo, con una dilatada experiencia, decidió superarse a si mismo. Diseño un reloj con gran ingenio y plasmo en él todas aquellas ideas sueltas  que se habían ido entrelazando a lo largo del tiempo. Compró el número exacto de piezas y nada mas llegar se puso a la acción. Tras dos días y dos noches de trabajo continuo su pequeña obra estaba terminada. Lo puso en funcionamiento rápidamente y comenzó a marcar el tiempo como el resto de sus compañeros de la casa. Una gran sonrisa iluminaba la habitación, pero algo no cuadraba del todo. Un brillante engranaje resplandecía en una esquina de la mesa. Revisó con cuidado los planos y su obra maestra. No encontró ningún fallo, no debería funcionar, ese engranaje mantenía sujeto a otro gran numero de piezas que no deberían moverse del lugar bailando al son que les dictaban otros mecanismos.

Mikel no entendía nada y sin embargo se movía. Al final todo encaja.

Foto : Galería de Balakov

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