Navegando entre páginas de papel


Camino a la perdición
03/02/2012, 21:28
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A veces no hay mas que mirar a la lejanía para ver lo que ha quedado de un glorioso pasado. Y allí me encontraba situado en una especie de poyete  mirando al horizonte donde mi falta de agudez visual no hacía mas que mezclar los colores y las formas formando una mezcolanza en mis retinas que daba una peculiar atmósfera al paisaje. La tristeza y la amargura iban aumentando en un continuo palpitar que no cesaba conforme me acercaba al pueblo.

Las antiguas formas angulosas de las casas habían sido cambiadas por viejos caserones en ruinas donde solo se marcaban los muros y el propio trazado de la calle. Era impresionante lo que el tiempo había causado en un sitio que antaño había estado tan vivo. Giré en la segunda casa hacia la izquierda y me acerqué a la antigua iglesia del pueblo.  La iglesia había perdido su techo y el barro y los escombros habían acaparado todo el protagonismo que antes recibía el nartex y su pórtico y sin embargo, era lo que mejor había aguantado el envite. Crucé un pequeño puente y me acerque a lo que antiguamente había debido de ser una especie de plaza. A sus alrededores, como brazos de un pulpo se extendían diferentes calles donde lo único que quedaba de las mismas eran simples riachuelos que las transitaba.

No podía evitar hacer paralelismos con como me sentía y con como se habían ido produciendo los acontecimientos. Nada quedaba en pie y solo los muros de la antigua alcaldía y la pequeña prisión habían aguantado con cierta dignidad aquel ataque furibundo. Algún que otro curioso se acercaba a preguntar y a interesarse por el pueblo, pero a la hora de verdad poca gente movía un dedo.  Un par de horas después, volví al poyete y miré al pueblo una sola vez mas mientras pensaba que hubiera sido del mismo si todos unidos hubieramos trabajado codo a codo por su salvación. Me encontraba cansado y mirando al horizonte, solo veía como se ponía el sol. Se escondía entre las montañas desapareciendo, ocultando su abrazo de luz y calor que tan buenas sensaciones nos daba. Sabía que sin esa luz, no ibamos a poder volver a poner en funcionamiento el pueblo, sabía que sin esa luz, no había un final feliz o un fin cuyas perspectivas fueran algo mas que oscuridad y carencia. Pero a lo lejos una pequeña estrella no paraba de brillar y guiñarme un ojo, no sabía por que pero sentía que aquella luz me estaba indicando el camino. Y seguí caminando sin parar.